El dia septimo -7

—No te pongas asi. Estoy intentando ser sincero con- tigo y conmigo. Se que la querias mucho. Quiza yo tam- bien la quise; sf, ahora se que la quise mucho mas de lo que le hice sentir. Es posible que fiiera masimportante de lo que puedo llegar a imaginar. Sf, creo que es eso. Nunca supe demostrarselo, quiza yo tampoco fui capaz de decfr- melo a mf mismo. Y ahora es demasiado tarde. Creo que lo mejor es in ten tar olvidar.
—No puedo creer lo que me estas diciendo. No puedo entender como puedes tener tanta sangre frfa. Y los senti- mientos? ^Donde los dejas? No te importa saber si tu hermana murio de un ataque al corazon, de un infarto cerebral o, incluso, si se suicido.
—Mi hermana se paso gran parte de su vida suicidando- se. Creo que es por eso por lo que no necesito saber los deta- lles de su muerte. Creo que si no murio por sobredosis medicamentosa, la vida que llevaba la destruyo. Pero ahora no me siento capacitado para seguir hablando de ella. Si te lo he contado, es porque tu eras su amiga. Porque te debfa una ex- plicacion. Pero todo esta demasiado reciente. Yo tambien tengo muchas preguntas y ninguna respuesta. Me faltan las respuestas. Siento haberte dado la noticia de esta forma. No se si manana regresard a la ciudad, no se si esta es la ultima
noche que te vea, pero no me podfa ir de aquf sin darte una explicacion. Lo entiendes? Necesito que me entiendas.
Estabamos sentados sobre una manta vieja que habfa sacado de casa. Ella, al principio, bebfa con cautela, mo- jandose los labios levemente. Yo procuraba controlarme y beber tambien despacio, intentando saborear el whisky. La conversacion se habfa hecho diffcil; yo pensaba en voz alta y ella intentaba captar el sentido de mis frases. No me re- sultaba posible seguir hablando de mi hermana. Intent^ zanjar el tema explicandole que mi mujer y yo nos habfa- mos separado hacia ya casi dos anos y que si habfa venido era porque estaba preocupada por la falta de noticias mfas. Por mi precipitada salida de la ciudad.
—No me quiero meter donde no me llaman. Pero no te parece algo raro que haya hecho tantos kilometros solo para ver como estabas? Si ha venido hasta aquf es porque le sigues importando. Quiza mas de lo que imaginas.
—No creo. En realidad, nos hemos hecho tanto dano que a veces pienso que es un habito, una costumbre a la que es diffcil renunciar. Es cierto que vino con la excusa de que estaba preocupada por mf. Es verdad que estamos a mas de setecientos kilometros de donde vivimos. No se. Resulta algo extrano. Pero Amalia siempre ha sido una mujer im- predecible. Tambien me entrego el sobre con el informe del forense. Pero, en definitiva, a lo que vino es a hacerme mas dano. No se lo reprocho. La culpa es de los dos. A veces las relaciones se sustentan en el dolor que cada uno es capaz de infligir al otro. Ambos, quiza sin darnos demasiada cuenta, hemos vivido de eso. Hoy en dfa, Amalia y yo no tenemos mis que dos hijos en comun. Es todo.

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