El dia septimo -4

Al fin y al cabo, no siempre se acierta al dilucidar como va a reaccionar un pa- ciente, por mucha psiquiatrfa que se sepa. Siempre queda un resquicio para la duda. Comenc a leer la historia clfni- ca de M. P.:
El episodio actual de enfermedad se inicio hace aproxi- madamente siete meses, cuando la pacientey sin motivo apa- rente, comenzd a sentir miedo de que los vecinos quisieran hacerle danoy incluso llego a creer que «querian acabar con ella»y matarla utilizando para ello distintos sistemas; el que mds le preocupaba era que emitieran rayos Idser a travfa de la antena colectiva de televisidn. A continuacidn comenzd a oir voces. Algunas reconocibles por ser las de los vecinos y otras de desconocidos que hablaban sobre cdmo iba el asunto de «su asesinato». Tambiin oia sus pensamientos como si 6s- tos fuesen emitidos en voz alta, y temia constantemente que estos pudieran ser oidos por los demds y que asi sabrian lo que estaba pensando. Ha cambiado varias veces de cerradu- ra, apenas sale de casay evita todo contacto con la gente. Ex- cepto con su madre, quien jue la que la convencid para que acudiera a consulta.
Despues de siete meses de tratamiento neuroleptico e hip- ndticOy han remitido las voces y cedieron parcialmente los miedos.
A pesar de la mejora, sufre una gran ptrdida de energlas. Se queja de estar todo el dia cansada y de no tener ganas de hacer nada. Ha perdido el apetito; en las ultimas dos semanas su peso ha disminuido bruscamente, ha llegado a perder casi tres kilos. Es incapaz de prestar atencidn, mucho menos de concentrarse. Duerme mal y se despierta sistemdticamente a las dos de la manana. Su unico entretenimiento es ver la tele- visidn. En la ultima consulta vuelve a aparecer el miedo a ser asesinada y afirma que prefiere acabar cuanto antes con esta situacidn.

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