El dia septimo -3

Me miraba con cara de perplejidad; se habfa puesto la mano en la cintura, era un gesto muy suyo.
—Pues si no quieres que haga nada, no se para que me he dado el paseo.
—Me gustarfa despedirme de tu madre antes de irme.
—Muy bien —dijo algo molesta.
Sabfa que le debfa una explicacion. Llevaba viendola una semana y no habfa hecho otra cosa mas que mentirle o, por lo menos, ocultarle la verdad.
Sarasur salio de la cocina y se dirigio a mi dormitorio.
—Sara, te lo digo en serio, no quiero que hagas la cama. Yo la hard, de verdad. Lo que sf me gustarfa es que
Me miraba con cara de perplejidad; se habfa puesto la mano en la cintura, era un gesto muy suyo.
—Pues si no quieres que haga nada, no se para que me he dado el paseo.
—Me gustarfa despedirme de tu madre antes de irme.
—Muy bien —dijo algo molesta.
Sabfa que le debfa una explicacion. Llevaba viendola una semana y no habfa hecho otra cosa mas que mentirle o, por lo menos, ocultarle la verdad.
Sarasur salio de la cocina y se dirigio a mi dormitorio.
—Sara, te lo digo en serio, no quiero que hagas la cama. Yo la hard, de verdad. Lo que sf me gustarfa es que
to que las menos, nos equivocamos.

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